La casa de "La Vicario" Capítulo 7
El sentido común le habría dicho a cualquier persona que debíamos escapar de ahí tan rápido como nos fuera posible, pero eso, a lo que una persona le llama precisamente sentido común, era algo de lo que carecíamos por completo, nos habíamos vuelto adictos a exponer la vida y la integridad física hacía ya mucho tiempo. Ahora, en la mirada del coronel Davon Marshal estaba plasmado ese sentimiento de querer ir tras lo que sea que hubiera encendido la luz dentro de la casa.
-¡¿viste eso Martín?!.....-
-Si, creo que no fue nada, mejor vámonos a casa.-
-No me digas que con los meses te volviste marica....-
-No... no es eso.... podría ser un vago que entró a la casa... incluso una parejita....-
-¿y no te importa averiguar lo que está sucediendo?... es tu barrio... ¿Qué tal si es un tipo destilando drogas o violando niñas.... siempre serás un soldado, siempre tendrás que velar por la seguridad de los demás...-
-Está bien, entremos....-
Ahora ya era la seguridad nacional un motivo para retar fuerzas desconocidas, caminamos hacia la puerta solo para darnos cuenta de que ni siquiera estaba cerrada con llave, o algo que brindase mayor seguridad ante la irrupción de algún intruso, al entrar lo primero que nos recibió fue el rechinido del piso de madera bajo nuestros pies, seguido de un penetrante olor a humedad y a abandono que impregnaban el ambiente...
-¿hueles eso Martín?..... huele a sangre..... ¿hace cuanto pasó lo que dicen?....-
-Hace más de cuarenta años....-
-No... esto está fresco, tiene como dos horas que asesinaron a alguien aquí....-
-¿y si llamamos a la policía?....-
-¿para qué?.... primero hay que corroborar que hay algo....-
-Bueno....-
-Camínale....oh, carajo.... esta casa es enorme.... ¿Cuántos metros serán?¿500?.-
-Según los vecinos son más de 600, pero solo 430 están construidos-
-Como sea es una casota...-
Seguimos moviéndonos con lentitud en aquella obscuridad, solo nos acompañaban el polvo, la siluetas extrañas que parecían formarse ante nuestros ojos y el crujir de la madera del piso... hasta que de pronto, algo movió nuestros sentidos, así, de la nada el silencio fue interrumpido por una canción, una en particular que solo podía ser el augurio de que habíamos despertado de su letargo a alguna fuerza maligna, en la planta alta de la casa, un tocadiscos, comenzó a hacer sonar la canción Satisfation de los Rolling Stones. De inmediato volteamos hacia arriba y claramente pudimos ver la silueta de una mujer, una muy joven, su cuerpo era delgado, su ropa al la usanza de los años 70, era muy similar a la que horas antes había tratado de llevarme, con la salvedad de que esta no tenía ojos, o al menos no parecía tenerlos, sus párpados estaban cosidos con hilo, y su boca había sido cosida también, pese a la obscuridad podíamos distinguir que hacía un gran esfuerzo por reventar los hilos que obstruían la salida de su voz, el coronel y yo estábamos petrificados, hasta el momento en el que él, tomó valor y de entre sus ropas sacó una pistola calibre 9 milímetros, similar a aquellas que tantas veces nos salvaron la vida en combate. Si embargo aquella mujer, no se inmutó con nuestra presencia ni la valentías espontánea del coronel, se quedó inmóvil, con la dirección de quien nos pudiera observar, a pesar de que ella no tenía los ojos.
-¿de dónde la sacó coronel?....-
-¡¿creíste que vendría aquí sin una de estas?!....estamos marcados Martín, ya no puedes vivir si no es armado, ahora eres un blanco...-
-¿y cree que eso le va a servir para detener a un fantasma?....-
-¡fantasma mis bolas!¡alguien allá arriba se está divirtiendo con nosotros y ahorita va a entender que con un militar no se juega!-
El coronel corrió escaleras arriba, empuñando su arma, la chica despareció en el momento en que el coronel subía a su encuentro, yo lo seguía de cerca, sin embargo, la vieja escalera no resistió, el peso de ambos, cuando el coronel había llegado hasta arriba, yo me había quedado a la mitad, retrasado por la ruptura de dos escalones en los cuales se me atoró el pie, pero no estaba dispuesto a dejarlo solo, así que unos segundos después, también llegué a la planta alta. Sin embargo no sabía a cual de las tantas habitaciones había entrado el coronel, así que me asomé a la primera de ellas, y solo vi algunos juguetes abandonados a sus suerte, entre el polvo y el papel tapiz desprendido, salí de nuevo al corredor, y me asomé a la segunda puerta, esa resultó ser la entrada a un baño, en la taza había sangre, y en el espejo también, solo que esta sangre formaba una letras.
.....-"el otro lado, nos queman, nos acrisolan, nos arrasan y aún así es mejor que aquello que ves...."-
Lo curioso es que quise tocar esa sangre que constituía aquellas letras, pero fue inútil, como si hubieran sido plasmadas desde dentro del espejo de aquel baño, abrí la tapa que integraba un botiquín con el espejo, y al ver que no había más que medicamentos viejos en el interior, cerré de nuevo aquel botiquín, cuando tuve frente a mi el cristal, pude ver, como otra vez aquella jovencita pasaba tras de mi, en el corredor. Giré de inmediato y salí a paso rápido, necesitaba alcanzarla
-¡oye!.....-
Al escuchar mi voz, ella se detuvo dándome la espalda, yo caminé hacia ella, necesitaba creer las palabras de mi coronel, necesitaba que aquello fuera una broma de mal gusto hecha por alguien, alguien que tuviera vida, pero creo que no fue así, recorrí con la mirada el cuerpo de aquella chica, solo para darme cuenta de que flotaba en el aire, sus pies estaban arqueados, era imposible que caminara con unos pies así.
-¡oye!, bien, es suficiente....-
Eso hizo que aquella chica fuera volteando hacia a mi de manera lenta pero muy paulatina, y aunque no se si alguien con los párpados cosidos pueda ver algo, sentí que ella me estaba robando la vida con la mirada, y de repente sucedió, su boca se descosió dejando escapara sangre de su rostro, pero al mismo tiempo un alarido que fue tan doloroso y penetrante que me tiró del corredor... literalmente, como si me hubieran empujado, rompí el barandal y caí a la panta baja. No pude detener esa caída, ni siquiera amortiguarla, menos mal que la altura no fue considerable, pues al llegar al suelo, el impacto me hizo aturdirme. Curiosamente después de eso, todo quedó en silencio, la música dejó de escucharse, incluso aquella chica despareció de la misma forma en la que había llegado.
Me quedé unos momentos en la posición en la que había quedado al caer, en primera buscándole sentido a lo que acababa de suceder, y en segunda aguardando a que el dolor me hiciera notar que tenía lesiones más serias, pero afortunadamente no fue así, ahora necesitaba encontrar al coronel....
-¿coronel....?....¿coronel dónde está?.....-
Y de pronto, de la nada, el coronel venía caminando hacia a mi, en ningún momento vi, que bajara las escaleras, incluso la pieza de la casa de la que el coronel parecía provenir, no conectaba con las escaleras, y otra cosa rara, era que ya no se le notaba ningún indicio de borrachera,, se veía sereno aunque su mirada se encontraba un poco dispersa, como centrándose entre la nada y el todo. Me ayudó a ponerme de pie y después como si nada de lo anterior hubiera sucedido, me dijo con voz apagada.
-¿nos podemos ir?....-
-¿está usted bien coronel....?-
-Si, lo estoy...¿nos podemos ir ya?....-
-De acuerdo-
por un lado, por ese momento lo mejor era abandonar aquel sitio.
CONTINUARÁ....
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